sábado, 7 de diciembre de 2013

La supervivencia del Alma; pero menos ¡Desenmascarando al Demiurgo!


¿Quién no se ha preguntado en alguna ocasión, si nuestra personalidad, nuestra consciencia individual o nuestra memoria pervive tras el tránsito conocido como Muerte? ¿Quién no se ha preguntado, porqué ese afán del Creador Bíblico por los sacrificios animales hasta el punto que incluso echase en cara, a Caín, quien solía ofrecerle solo los frutos vegetales de la Tierra, el no haberle regalado con el aromático olor de las entrañas de algún cordero; por jugar con la vida de los hombres como así lo hiciera con Job y por tener tan poco respeto hacia sus criaturas que no le temblaba el pulso a la hora de realizar monstruosos genocidios? ¿Qué relación existe entre la supuesta pervivencia del Alma y el Cósmico engaño del Demiurgo?

Para los Gnósticos solo hay dos libros verdaderamente sagrados dentro del Nuevo Testamento y los dos fueron escritos por el Discípulo Amado: Juan el joven; es decir el Evangelio de Juan y el Apocalipsis de Juan. La mayor parte del Nuevo Testamento está absolutamente manipulado e incluye epístolas de Saulo de Tarso y Pedro así como otros evangelios añadidos para construir la religión oficial de Roma que vendría a denominarse Cristianismo. Respecto al Antiguo Testamento, la cosa es peor pues pareciera haber sido inspirada por un Terrible Demonio, cruel y vengador que pretendiera ser odiado y temido más que amado. Todo ello, lo indicamos sin alguna acritud y con el máximo respeto a sus creyentes, teniendo presente que toda Escritura, toda Palabra siempre es inspirada, en último término por el Gran Arquitecto, el verdadero y único Creador de todo lo existente.

El Universo en el que vivimos, nuestro Mundo, aunque fuese diseñado por el Gran Arquitecto de Universo, el Todo, el Único, sin embargo su construcción fue debida a una serie de jerarquías, los Elohim o Legisladores, a cuyo mando se encontraba el Gran Demiurgo Jehová. Cuando la figura del Demiurgo la hacemos corresponder con el Padre de todo, es decir con el Gran Hacedor se comete un error de proporciones cósmicas y cuando dirigimos oraciones, alabanzas y adoraciones hacia ese Gran Presuntuoso, se está alimentado al más poderoso y peligroso enemigo del Único Dios verdadero y, por lo tanto, del propio Hombre divino.

Es un engaño del Demiurgo considerar que si somos buenos nos salvaremos y si no, nos perderemos en el fuego eterno del Lago de Azufre; lo que quiere decir es que salvaríamos nuestra memoria, nuestra consciencia de existir para ese otro presunto nuevo Mundo conocido como celestial, donde supuestamente aterrizaríamos. El nexo de unión entre el Espíritu del Creador que mora en nosotros, del único Señor, y nuestro cuerpo constituido, literalmente, de arcilla húmeda no es otra que el Alma; pero el Alma no es una Entidad Separada que pudiera salvarse o rescatarse. 

El Alma no es otra cosa que la superficie de unión de dos consistencias completamente dispares: Allí donde se une el Espíritu con la Materia se produce como una especie de costura o soldadura que permite la comunión entre ambas materias tan distintas en vibración electromagnética. Por lo tanto podemos decir que el Alma tiene algo de dos mundos, una parte espiritual muy baja, vibratoriamente hablando y otra material vibrando a una frecuencia bastante elevada para su física consistencia. Todas las experiencias que llegan hasta el Espíritu inmortal de parte del Cuerpo mortal deben de pasar, no hay otro modo, por el Nexo del Alma; pero ¿Qué sucede con el Alma cuando cruzamos el Umbral?

Lo que es de Dios regresa a él y lo que es de Cesar se queda con Cesar. Dicho de otro modo, la parte material se queda con el cuerpo y se descompone al mismo ritmo que lo hace su grosero propietario y la parte espiritual siempre es rescatada por el propio Espíritu perdiendo, en el acto, todo vínculo con la materia, su antiguo cuerpo y llevándose consigo todas las experienciuas almacenadas; pero si esto es verdad, que lo es, nos deja varias preguntas ¿Si el Espíritu abandona este Mundo, porqué algunos familiares sienten haber sido visitados por sus queridos seres ya fallecidos? Esto es así porque la parte mortal del alma que se queda con el Cuerpo puede mantenerse en parte activa, por una especie de autoinducción adquirida por su antigua conexión con el Espíritu, y siempre mientras sucede la descomposición del Cuerpo físico; pero ello no quiere decir que esa parte del Alma vaya a salvarse y a pervivir en un tiempo futuro. Está condenada al reciclado de la Dialéctica. 

Dependiendo del tipo de vida que haya tenido su propietario, ese cascarón vacío de Espíritu, digamos, se comportará con los seres vivos, con los que pueda interactuar, a modo de espíritu benévolo que se preocupa por aconsejarlos y maligno o polstergeist en el otro supuesto. El verdadero Espíritu que convivía ligado al cuerpo fallecido y en descomposición ya está en otras cuestiones más elevadas y no perderá ni un instante de su tiempo en visitar a sus seres queridos, dado que ya los lleva consigo.

Recordemos que lo material no puede jamás heredar el mundo celestial o Pleroma. El Espíritu es Eterno e inmortal y cuando uno de sus cuerpos es abandonado se lleva todas las experiencias, en forma de memoria, hacia otros mundos donde desarrollar nuevas aventuras; pero lo que aquí queda se descompone y se transforma en otras partículas elementales para ser recicladas y utilizadas en la construcción de nuevos elementos materiales con el fin de construir nuevos cuerpos de manifestación para el Espíritu.

Por lo tanto el culto a los muertos, muy respetable, es otro gran error y una forma más de manipulación del Demiurgo para mantener dormido al Espíritu Eterno e Inmortal que mora en nuestro interior, al igual que sucede con la totalidad del resto de religiones establecidas, sean pequeñas sectas o grandes agrupaciones constituidas de un gran poder. Del mismo modo que el Ser Humano no necesita creer en sí mismo, dado que vive la vida consigo mismo así es indiferente el creer en un Ser Superior, conocido como Dios o de otro modo, dado que no tiene sentido alguno. Si alguien se auto denomina como ateo respetémoslo dado que está en su derecho y la Verdad siempre será independiente de nuestras propias creencias o consideraciones particulares. 

El Demiurgo, el falso creador y General de los artífices, los Elohim, de nuestro ilusorio Universo: Jehová, Satanás, Alá, Shiva, Miguel o Gabriel, todos ellos arcontes, hace eones de tiempo están realizando una magna suplantación del verdadero Gran Arquitecto del Universo hasta llegar a ser utilizados sus nombres como sustitutivos de la Palabra Perdida de la Cofradía de los antiguos albañiles; pero los gnósticos, estemos donde estemos, sabemos que solo es un subterfugio y que ni Dios, ni Jehová ni Alá son el verdadero nombre del Creador, del Único, del Absoluto del Todo y del que todas y cada una de las partículas del Cosmos, visible o invisible, somos sus partes constituyentes; por lo tanto, la Palabra Sagrada sigue perdida y solo unos pocos adeptos la conocen.

El Demiurgo es muy fácilmente reconocible dado que a pesar de que sus actos nos muestran una crueldad terrible, sin embargo se reviste de ropajes tan elegantes como la bondad, el amor y otras hipocresías parecidas. Todo Cinismo e Hipocresía es seña de identidad tanto del propio Demiurgo como de los clones creados por él y sus huestes, así como de sus dormidos sirvientes humanos.

Dado que el Demiurgo no puede actuar directamente contra los seres despiertos, lo hace de forma tangencial, de soslayo, contra los seres amados de la o las personas que desea dañar con el fin de que regresen al redil donde se encuentra calentito el rebaño de la humanidad ordinaria, funcionando como un inmenso cargador de energía cósmica de la cual, los arcontes, se alimentan. 

La Magia, la verdadera Magia, es uno de los peores enemigos del Demiurgo y por eso se afana tanto, dentro de las congregaciones religiosas, de prevenir a sus seguidores para que no entren en ese demoníaco mundo donde el Rey es Lucifer. La verdadera Magia, es una de las más poderosas armas contra el Demiurgo porque para el Hombre es la verdadera manifestación de que posee poderes divinos propios, dado que su extirpe es Real, verdaderamente divina, eterna e inmortal. Es el Unigénito Hijo del Gran Hacedor de mundos.

Por lo tanto, todo aquel que esté dispuesto a seguir el Camino del Despertar a la Verdad tiene que revestirse del suficiente coraje como para soportar las envestidas que sufrirá de forma indirecta; tal y como le sucediera al Job bíblico, como se nos muestra en el Antiguo Testamento. Tened por seguro que aunque no pueda dirigir, Jehová y sus huestes de arcontes, sus poderes contra nosotros sí que lo hará contra nuestros seres queridos, familia, amigos y posesiones, casa, auto, etc., etc., provocando grandes daños colaterales con el fin de que regresemos al redil para seguir durmiendo, una repetida mentira, de forma plácida y productiva para ellos.

En nuestras manos queda, querido amigo, seguir perteneciendo al rebaño que es literalmente ordeñado para que ellos puedan seguir existiendo o revelarnos contra la Tiranía y descubrir que solo tenemos un verdadero Amigo: Lucifer, nuestro Christos o Ser Interno, nuestro único y verdadero Dios y que se nos muestra mediante la Consciencia. 

Lucifer, nuestra luz interior, jamás nos solicitará adoración sino que intentará que seamos nosotros mismos, pensemos por nuestros propios medios y que consideremos las evidentes contradicciones, porque viene en el Evangelio que por sus actos los conoceréis, no por lo que predican ni por los fastos y mentirosos beneficios futuros que se nos puedan prometer, tal y como fuera tentado Jesús en el desierto, sino por los hechos del ya, del ahora y esto nos debería bastar y servir para conocer que el Demiurgo y su cohorte de secuaces son si no malos, al menos, una verdadera anomalía cósmica de la que debemos desembarazarnos primero para posteriormente destruirla entre todos.

Sí, es cierto que en el Plano material, donde mora la Ilusión, el Poder del Demiurgo, del gran Presuntuoso, es increíble; pero debemos, del mismo modo, ser conscientes que ese Poder que tanto y tan mal utiliza no es suyo sino tuyo y mío. Hagámonos la pregunta del millón: Conociendo lo que sabemos ahora, ¿Vamos a continuar consintiéndolo?

Hoy hemos aprendido dos verdades. Primero que si alguien del mas allá nos visita, nada tiene que ver con nuestros verdaderos seres queridos que han traspasado el Umbral sino de meras entidades en descomposición que en el mejor de los supuestos, por pura inercia, nos vienen engañando y en el peor, que están siendo utilizados, como cascarones, por los legisladores o arcontes para manipularnos y llevarnos por donde ellos quieren y, segundo, que deberíamos evitar los nombres Dios u otros sinónimos como si del Diablo mismo se tratara, dado que el verdadero nombre del Creador es impronunciable y tan sagrado que nuestro más sublime respeto está en ni siquiera pensarlo. 

Allí donde se mencionan los supuestos nombres del Hacedor de mundos, allí, estad seguros, no está el verdadero Dios. Habrá otra cosa, eso no lo discutimos; pero solo será una suplantación. Es debido a ello que, a los verdaderos gnósticos, en el tiempo, se les ha confundido con el ateísmo, dado que la mención del nombre de un creador no aparece en sus más íntimos escritos. No le desgastemos el Nombre a ... Quien sea como quiera que se llame.

OJOS